miércoles, noviembre 21, 2007

Discurso de Steve Jobs. Aprovecha tu vida, tu tiempo. 3/3.

La última parte del discurso de Steve Jobs, acerca aprovechar cada día que pasa y disfrutar de nuestra vida, ya que no vamos a estar para siempre, nuestro tiempo es limitado.




Historia sobre el tiempo y la muerte.

Vuestro tiempo es limitado, así que no lo malgastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma, que no es sino vivir según los resultados del pensamiento de otros.


Cuando Steve tenía 17 años, leyó una cita que decía algo similar a "Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón".
Esta cita le impresionó mucho y desde entonces, los últimos 33 años de su vida, cada mañana, mirándose al espejo se pregunta: "Si hoy fuera el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Y si la respuesta es "no" durante demasiados días seguidos, sabe que necesita cambiar algo.

Afirma que recordar que va a morir pronto, es la herramienta más importante que haya conocido, para ayudarle a tomar las grandes decisiones en su vida.

Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo, el ridículo, el fracaso, se desvanecen frente a la muerte, dejando solo lo que es verdaderamente importante. "Recordar que vas a morir, es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de que tienes algo que perder; ya estás desnudo; no hay razón para no seguir a tu corazón".

En el año 2004 a Steve Jobs le diagnosticaron un cáncer: le hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana y éste mostraba claramente un tumor en el páncreas. Los médicos le dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que su esperanza de vida estaba entre 3 y 6 meses...

Su médico le dijo que volviera a casa y dejara zanjados sus asuntos, una forma sutil de decir "prepárate a morir".

Esto, dice Steve, significa tener que decirles a tus hijos en pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte que todo queda bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia.
Significa decir adiós...

Vivió todo ese día bajo la sombra del diagnóstico; luego a última hora de la tarde le hicieron una biopsia, pinchando el páncreas para coger una muestra de las células del tumor.

Él estaba sedado, pero su mujer, que le acompañaba, le contó que cuando el médico vio las células bajo el microscopio comenzó a llorar, porque resultó una extraña forma de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Steve pasó por quirófano y actualmente se encuentra bien.

"Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que lo sea durante algunas décadas más" dice Steve.

Habiendo vivido esta situación, puedo decir lo siguiente, con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual: Nadie quiere morir; incluso la gente que quiere ir al cielo, no quiere morir para llegar allí. Y sin embargo, la muerte es un destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella, y es así como tiene que ser. Porque la muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo, lo nuevo sois vosotros, pero dentro de un tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero esto es bastante cierto.

No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.

Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y a vuestra intuición. De alguna manera, ellos ya saben lo que realmente tú quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando Steve era joven, había una publicación llamada "The whole earth catalog" (Catálogo de toda la Tierra), una biblia de su generación, creada por
Stewart Brand con cierto toque poético.
Eran finales de los 60, antes de los ordenadores personales, de la autoedición, es decir, se hacía con máquinas de escribir, tijeras y cámaras Polaroid.
Era como Google, pero con tapas de cartulina. Era idealista y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos.
Publicaron varias ediciones y a mediados de los 70, Stewart y su equipo, cuando llegó el momento, sacaron su último número. En la contraportada había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en que podrías encontrarte haciendo autoestop si fueras aventurero.

Bajo la foto, estaba esta frase:
"Sigue hambriento, sigue alocado".

Su último mensaje de despedida: "Sigue hambriento, sigue alocado".

Siempre he deseado eso para mí, y es lo que ahora os deseo a vosotros.


Quizás no nos lo hayamos planteado nunca antes, pero no falta razón a Steve cuando afirma que nuestro tiempo aquí es limitado; él pasó una experiencia muy dramática, con una incertidumbre angustiosa; pero salió indemne: seguramente tuvo algo que ver su actitud enfocada a lo positivo (optimismo!) y al éxito.

¿Y cómo aprovechamos nuestro tiempo? Somos dueños de él, o por el contrario dejamos que las horas vayan desapareciendo hasta que nos sentamos agotados frente al televisor, pensando que ya queda menos para el fin de semana?. No hace falta decir que ese no es el camino correcto; quizá debiéramos plantearnos cada mañana, qué es lo que queremos hacer con todas esas horas que restan, con una actitud creativa y positiva.

La vida actual está llena de prisas y urgencias que no dejan tiempo para nada. O...quizá si?. Si dejamos aunque solo sea un momento del día a desconectar de todo y parar a reflexionar...: cómo está transcurriendo la jornada, qué nos apetecería hacer ese rato que tengamos libre: familia, amigos, deporte, algo que redunde en inputs emocionales positivos, al menos, ese rato será nuestro y nos hará mucho bien.

Nuestra vida pasa, nuestras vivencias, las horas van desapareciendo.

Hay una frase de Catherine Rambert (psicoanalista francesa y autora de varios libros) que dice: "La vida está llena de cosas urgentes ... que pueden esperar".

Escuchemos nuestra voz interior, sin miedo: está ahí, esperando que rechaces todo ese ruido que produce la prisa, el estrés, la urgencia; cuando te oigas, oirás a tu corazón y a tu intuición. Y entonces lo verás más claro.
Seguro.


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domingo, noviembre 18, 2007

Discurso de Steve Jobs. El amor y la pérdida. 2/3.

Siguiendo con el discurso de Steve Jobs, pasamos a la segunda historia que contó acerca de otro momento de su vida, sobre el amor y la pérdida.



El amor y la pérdida.

Steve Jobs fue afortunado, ya que supo pronto en su vida qué es lo que más deseaba hacer. Junto a su amigo Woz crearon Apple en el garaje de sus padres cuando tenían 20 años. Trabajaron mucho y muy duro, y en diez años había pasado a ser de dos personas hasta ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.

Hacía justo un año que habían lanzado su mejor creación, el Macintosh, y Steve acababa de cumplir los 30 años.
Y entonces...le despidieron.
Pero...¿Cómo pueden echarte de la empresa que creaste?.

Mientras Apple crecía, Steve y su amigo contrataron a una persona muy capacitada para liderar el proyecto juntos, y durante el primer año todo fue más o menos bien. Pero enseguida, la visión de futuro comenzó a ser diferente y finalmente, se separó del todo.

Cuando esto pasó, Steve con su idea se quedo solo ante la junta directiva de la empresa, así que a los 30 años le dejaron fuera del proyecto, y de una forma muy notoria.
Lo que había sido el foco, el centro de su vida adulta había desaparecido, y fue algo devastador para él.

Durante unos meses, estuvo sin tener muy claro qué hacer, sintió que había decepcionado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo cuando se lo acababan de pasar. Se reunió con algunos de ellos para disculparse por haber echado a perder su proyecto.

Fue un fracaso muy notorio y Steve estuvo a punto de dejarlo todo y huir. Pero poco a poco comprendió que aún amaba, le gustaba lo que hacía; el resultado de lo que había pasado en Apple no había cambiado eso ni un ápice.
Había sido rechazado, pero el seguía queriendo emprender, crear.

Así que decidió comenzar de nuevo.

En aquel momento no lo vio así, pero que le despidieran de Apple fue una de las mejores cosas que le pasaron. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de comenzar de nuevo, ser un principiante, menos seguro de las cosas.

Esto le liberó para entrar en uno de los períodos más creativos de su vida. Durante los siguientes 5 años creó una empresa llamada Next, otra llamada Pixar y se enamoró de una mujer, que es hoy su esposa.

Pixar creó el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación con más éxito del mundo.

En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró Next, su nueva empresa y Steve volvió a Apple, con la tecnología que desarrollaron, que es la base del actual renacimiento de Apple.

Y él formó una maravillosa familia junto a su mujer.

Steve dice estar muy seguro de que todo esto no hubiera pasado si no le hubieran despedido de Apple: "fue una horrible medicina, pero supongo que el paciente la necesitaba".

"A veces la vida te golpea fuertemente con un ladrillo en la cabeza; no hay que perder la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía.

Tenéis que encontrar eso que amáis, y eso vale tanto para vuestra vida profesional como personal; el trabajo va a llenar gran parte de vuestras vidas, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando, no os conforméis.

Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en las mejores relaciones, las cosas no dejaran de mejorar según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis, no os conforméis."



Es muy duro el pasar por un momento de pérdida, de soledad; de haber encontrado un anhelo, un proyecto y ver que en un momento podemos estar viéndolo como si todo nuestro esfuerzo hubiera sido en vano. Y es fácil pensar en la derrota tras esta experiencia.

Pero si tenemos claros nuestros objetivos, nuestras metas, si queremos pelear por ellas, una y otra vez nos levantaremos a pesar de los golpes que podamos sufrir.

Para encontrar ese objetivo, tanto personal como profesional, hemos de escucharnos para saber por dónde encaminar nuestra vida; si es el camino que queremos andar, si lo andamos con el corazón, nuestros pasos serán firmes. A pesar de todo.


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miércoles, noviembre 14, 2007

Discurso de Steve Jobs. Conectar los puntos. 1/3.

Esta frase está sacada del discurso de Steve Jobs, CEO de Apple Computer y Pixar Studios, que ofreció a los estudiantes en su ceremonia de graduación en la Universidad de Standford, en Junio del año 2005.

La carrera de Steve Jobs está plagada de éxitos, pero también ha tenido momentos duros y desmotivadores, a los que ha sabido sobreponerse.



Sigan hambrientos, sigan descabellados.


Primera historia, acerca de conectar los puntos.

Steve Jobs nunca se graduó en una universidad como a la que fue a dar su discurso. Cuenta tres momentos de su vida que han sido muy importantes para él, y cómo ha afrontado los mismos.

La primera es acerca de "conectar los puntos". Steve dejó la universidad a los 6 meses de comenzarla, aunque estuvo allí por otros 18 meses, yendo y viniendo.

Y, ¿por qué la dejó?

Esto, dice, comenzó antes de que naciera. Su madre biológica era una estudiante joven y soltera y decidió darlo en adopción. Ella tenía claro que quienes adoptaran a su bebé debían ser titulados universitarios, así que todo lo organizó para que fuera adoptado por un abogado y su mujer, una familia acomodada. Pero en el último momento ellos decidieron que preferían una niña, no un niño.

Los actuales padres de Steve, siguientes en la lista de adopción, recibieron una llamada a medianoche preguntándoles que tenían un niño no esperado, si ellos lo querían, a lo que dijeron que por supuesto.

La madre biológica de Steve se enteró de que sus padres adoptivos no tenían titulación universitaria, su padre ni si quiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar el certificado de adopción.

Pasados unos meses, ella cedió, cuando los padres adoptivos se comprometieron a llevar a Steve a la universidad.

Diecisiete años más tarde, Steve fue a la universidad, pero eligió una universidad muy cara de forma un poco descuidada y todos los ahorros de sus padres, de origen humilde, se gastaban en la matrícula.

A los 6 meses, no veía interés alguno en la universidad. No sabía qué quería hacer con su vida y menos aún cómo iba a ayudarle la universidad a averiguarlo. Y allí se estaba gastando todos los ahorros que habían conseguido sus padres, reunidos en toda una vida. Así que decidió dejarlo y confiar en que las cosas saldrían bien. Tuvo miedo, pero mirando atrás, dice que fue una de las mejores decisiones de su vida.

En ese momento dejó de ir a las clases obligatorias que no le interesaban e ir como oyente a las que le interesaban.

No fue fácil, ya que no disponía de dormitorio, dormía en el suelo de las habitaciones de sus amigos, devolvía botellas de coca-cola por 5 centavos, para sacarse algún dinero para comer y los domingos por la noche caminaba más de 10 km para comer bien una vez por semana en un templo de unos Hare-Krishna.

Pero esta situación le encantaba.

Siguiendo su curiosidad , intuición e interés, muchas de las cosas con las que se fue topando, resultaron no tener precio más adelante.

Y pone un ejemplo de ello: en la época en la que estaba en la universidad de Reed, existía la que probablemente fuera la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, los póster, todas las etiquetas de archivadores y demás, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, acudió al curso de caligrafía, para aprender cómo se hacía.

Allí aprendió todo tipo de tipografías, controlar el espacio entre las letras, combinaciones de las mismas, en definitiva qué es lo que hace grande a una tipografía. Esto le fascinó ya que lo encontraba muy artístico, algo que la ciencia no podía capturar.

Pero nada de esto parecía tener una aplicación práctica en su vida; hasta que diez años más tarde, cuando estaban diseñando su primer ordenador Macintosh, toda esta información le retornó. Y diseñaron su primer ordenador en base a esto: fue el primer ordenador que ofrecía distintos y bonitos tipos de tipografía, lo que le hacía más atractivo.

Si nunca hubiera ido por aquel curso en la universidad, el Macintosh nunca habría tenido esta característica que lo resaltaba del resto de productos , superándolos en aquel entonces. Algo que además imitó su competencia ante el éxito del mismo.

Si no hubiera dejado la universidad, no habría asistido a este curso, y quizá los ordenadores actuales no dispondrían de la tipografía que poseen.

Cuando Steve estaba en clase, le resultaba imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro.
Pero pasados 10 años, lo vio todo muy claro.

No puedes conectar los puntos mirando hacia delante, sólo puedes hacerlo mirando hacia atrás, lo que hayas realizado.

Así que debemos confiar en que los puntos se conectarán en el futuro; debemos confiar en algo, Dios, destino, la vida, el kharma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán te darán la confianza de seguir a tu corazón. Es una forma de actuar dejando el camino conocido y fácil, que me ha ayudado y ha marcado la diferencia en mi vida.

Muchas situaciones en la vida nos han planteado y nos plantearán una pregunta, acerca de si estamos haciendo lo correcto o no; si seguimos por ese camino que no nos convence demasiado porque es de sobra conocido, es muy sencillo, o lo abandonamos y decidimos girar por otra senda, que aunque desconocida, sabemos que el viaje nos va a gustar.

La decisión solamente es nuestra; replantearnos de vez en cuando si la situación en la que estamos es la que queremos, o nos hemos dejado caer a la zona cómoda, en la que se está muy bien, pero tenemos a un "Pepito Grillo" en nuestra cabeza que no nos deja de decir que podemos hacerlo mejor, diferente, que podemos arriesgarnos, que hay más opciones.

Quizá tenga un punto de riesgo, pero si tus principios y valores son buenos, si tus acciones también, llegarás a tener lo que te propongas. Escucharnos a nosotros mismos es una buena forma de saber cómo estamos y si estamos donde queremos, o podemos dar un giro, aunque sea pequeño, para cambiar a mejor, a liderar nuestra vida.


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