domingo, mayo 18, 2008

Frase de motivación: ¡Miremos adentro!

Escuchar una buena canción, observar la vivacidad de las flores y su delicada belleza, aprender el arte de conversar mostrando respeto por el otro, dejarse conmover por el ocaso, por el rugir de las olas, por un cuadro auténtico o un logrado poema; es sencillo y beneficioso para el espíritu, aunque muchas veces, agobiados por sus labores, algunas personas no pueden experimentarlo.
Nasrudín fue enviado por el rey a investigar sobre la sabiduría de varios clases de maestros sufíes orientales. En todos los casos le historiaron de todas las virtudes y prodigios y dichos de los fundadores y los maestros de las escuelas, muertos hacía ya tiempo.
A su regreso, el Mulá presentó un informe que sólo contenía una palabra: “Zanahorias”.
El monarca lo hizo llamar a su presencia para que diera una explicación sobre esto. Nasrudin dijo: -La parte mejor está enterrada; por el verde muy pocos saben, excepto los expertos, que hay anaranjado bajo la tierra, y si no se trabaja por ella se deteriorará.
Buscar adentro de uno mismo, como dentro de la tierra se encuentra el "fruto" de la zanahoria, la raíz suculenta cargada de vitaminas que nos ayudan al mantenimiento de nuestro cuerpo, así mismo debemos mirar lo que hay dentro de las cosas para alimentar nuestro espíritu, y me refiero a no quedarnos en las actividades superficiales: bailar, beber, emborracharse, las discos, la bulla, las compras... no hablo de no hacerlo nunca, hablo de atrevernos también a buscar otras actividades, que nos permitan relajar y enriquecer el mundo de adentro, nuestro yo interior. Seguro que si del mismo modo como cuidamos el cuerpo, cuidamos el espíritu, podemos acercarnos más pronto a nuestra verdadera felicidad.

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miércoles, enero 30, 2008

Reflexión:todo empieza y todo termina.

Todos los días amanece. Se iluminan las calles, van las personas de un lado para el otro, se mueven los coches, siguen madurando los frutos. Todos los días. El viento corre, las embarcaciones parten y llegan a los puertos, los ríos siguen su recorrido rumbo a la mar. Todos los días.


Todo empieza y todo termina también, no existe aquello en el mundo del hombre que no se vea afectado por el tiempo. Por eso es tan importante saber disfrutar de nuestros triunfos, saber valorar nuestra paz, nuestra dicha, así como entender que la angustia y el dolor también tienen su momento de terminar.

Esta historia ejemplifica muy bien de lo que estoy hablando:



El anillo del Rey



Hubo una vez un rey que le dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total, les parecía una tarea casi imposible... Buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio.Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje- el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas-le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino.Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían.Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARÁ". Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio.Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido.Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes...y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas;también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado;también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.




El universo está fluyendo,recuerda que no existe cosa o emoción que dure eternamente, no dejes que el súper ego producto del éxito te ciegue y te aparte del verdadero sentido de tu vida, porque tu felicidad tarde o temprano cederá el paso a emociones menos agradables.

Y tampoco creas que la tristeza se quedará estancada en tus adentros,aún cuando el tiempo de tu dolor sea prolongado, esfruérzate por seguir con el ritmo de tu vida para que una nueva experiencia te ayude a dejar atrás la pena.

Serás feliz en ciertas circunstancias y experimentarás el dolor también, es parte de la naturaleza dual de la naturaleza.Aprende a aceptarlo y continúa, nunca creas que no tienes más por vivir. No olvides que todo pasará.
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domingo, octubre 29, 2006

LAS CUALIDADES DEL LIDER EN LA EMPRESA DEL SIGLO XXI – 2ª parte

En esta segunda parte vamos a ver otras cualidades que debe tener un verdadero líder en las empresas del Siglo XXI.

En la primera parte veíamos algunas muy importantes:

  • Capacidad de decisión
  • Ser un soñador incorregible.
  • Es un entusiasta permanente.
  • Es el primero en tomar acción.
  • Siempre está en el frente de batalla.
  • Es proactivo como forma de ser.

Ahora vamos a enfocarlo con otra perspectiva que aporta nuevos detalles que deben completar la personalidad y el carácter de quien quiera lidera a grupos tanto de trabajadores, o de personas en general.


Empatía: Para que un grupo de personas sienta que debe seguir a alguien, que esa persona merece la pena emularla y pisar donde pisa, debe existir una empatía manifiesta, ya que de lo contrario lo que podemos encontrar es una distancia que dificulta la identificación con sus valores y con sus acciones. Es capaz de ponerse en sus zapatos y tratar de ver el mundo desde su perspectiva para comprender mejor a la persona y no limitarse a juzgar lo que ve u oye.

Humildad: Estoy harto de ver por el mundo personajillos que se autoconsideran lideres porque mandan, y nunca mejor dicho, a un grupo de empleados, de distribuidores, o de personas en general. Tremendo error, el ego les ha derribado de lo que podría ser su liderazgo. Quizás en su día lo fueron, pero el ego se les ha inflado de tal manera que ya no sirven de ejemplo, y solo le seguirán mientras mantenga la posición de jefe ante un asalariado, y nuca como ejemplo a seguir. La humildad es una de las cualidades más difíciles de cumplir por el verdadero líder, pues debe mantenerse delante del grupo aun sabiendo que puede haber docenas, cientos o miles o millones de personas que le siguen, que le escuchan, y que hacen cualquier cosa que el diga o promocione y al mismo tiempo ser capaz de seguir siendo humilde y no sentirse superior a ninguno de ellos.

El verdadero líder es humilde independientemente de su capacidad para atraer masas que le sigan, pues sabe que es uno más, y está convencido que ir al frente de ese grupo es un privilegio y una responsabilidad ante la cual no puede dejar que el ego de ver que los demás le toman de referencia se le suba hasta sentirles inferiores por seguirles. Hay una frase que me encanta que dice que las puertas que abre el líder siempre son muy bajitas.

Actitud Mental Positiva: Ya se que es una frase muy manida desde hace décadas pero aunque he tratado de buscar un sucedáneo para cambiarla, creo que estas tres palabras son las que mejor reflejan la idea que quiero transmitir.

No se trata de ser positivo exteriormente sino interiormente. No se trata de aparentar serlo sino de convertir nuestra forma de pensar en una maquinaria que siempre piensa en positivo, que nunca se enfoca en la parte negativa, que ante las dificultades y los problemas, ve siempre la oportunidad que encierran y pone todo su esfuerzo mental en perseguir esas oportunidades. Que mientras todos los demás se deprimen y bajan su energía al encontrarse dichos problemas, el líder es capaz de ver las soluciones y contagiar a los demás de su enfoque y visión. Y la experiencia me ha demostrado que eso se puede entrenar hasta desarrollarlo.

Sabe escuchar: Oír es algo que todos nacemos sabiendo hacer, pero escuchar es algo muy diferente a pesar de que la creencia popular es que ambas cosas son lo mismo.

Un verdadero líder debe aprender a escuchar y sobretodo convertirse en un experto en que los demás sientan que son escuchados, y para ello debe practicar lo que se denomina la escucha activa, esa que se desarrolla cuando uno se preocupa e interesa de lo que le sucede a los demás.

Todos hemos tenido la experiencia en conversaciones con personas incluso con las que nunca habíamos hablado antes, y hemos podido percibir como nos escuchaba poniendo atención e interesándose por lo que le contábamos haciéndonos multitud de preguntas, y por otro lado también todos hemos pasado por la experiencia de quien al contrario que el caso anterior, hemos estado contándole algo que considerábamos importante a una persona, que nos iba diciendo “si, si, si…” pero con el convencimiento de que no nos estaba haciendo ni caso a pesar de “hacer que nos escuchaba”. La diferencia la conocemos todos, y el líder no puede permitirse el lujo de convertirse en una persona del segundo tipo.

Hace sentir valiosos a los demás: En la sociedad actual cada vez más se tiende a ir cada uno a lo suyo sin preocuparse de lo que le ocurre al resto, y eso nos lleva a una situación de aislamiento emocional que nos perjudica la autoestima y finalmente nos impide que seamos lo mejor que podríamos ser. Adicionalmente a esto, hay una especie de conciencia colectiva que nos obliga a quejarnos de todo como si de un deporte se tratara.

El líder de la sociedad de este siglo es una persona capaz de ver en cada uno una serie de cualidades que ni siquiera ellos mismos son capaces de ver. Tiene un enfoque de búsqueda constante en cada persona con la que tiene relación, para poder encontrar esas características que alabar y elogiar, y de inmediato decírselo y agradecérselo, haciendo sentir importante y valiosa a la otra persona. De esta manera logra que los demás crezcan desde dentro por el reconocimiento que han recibido y eso se valora con gratitud.

Hace tiempo leí una frase que decía que “El mayor bien que podemos hacer a una persona no es compartir nuestra riqueza con él, sino revelarle la propia riqueza que lleva dentro”.

Nunca se rinde: Y finalmente la que podríamos decir que es una de las cualidades que más sorprende es que cuando aparecen las verdaderas dificultades, y esos problemas persisten a pesar del esfuerzo hecho, y pasan los días y nadie en el grupo es capaz de ver la luz al final del túnel, el líder sigue siendo incombustible y sigue adelante. Es ese tipo de persona que no le importa cuantas veces se caiga porque siempre vuelve a levantarse apoyado en esa fe ciega que tiene en lo que hace, y pase lo que pase, NUNCA SE RINDE. Insisto, PASE LO QUE PASE, NUNCA SE RINDE. Y esa actitud es contagiosa ya que infecta de fe a los que le rodean y genera una energía nueva en donde ya solo existía el agotamiento y la desesperación.

Es capaz de poner en práctica lo que los corredores profesionales de maratón llaman “la milla extra” que es ese esfuerzo que se pone cuando las fuerzas ya se han agotado y están al borde del desfallecimiento, es una energía que no se sabe de donde sale pero que aparece cuando, solo por convencimiento personal, se pasa ese límite en el que es casi seguro que se desfallezca. Y el líder conoce esa energía que le nace como digo del convencimiento personal que tiene y que nada exterior es capaz de robarle.

Espero que todo lo que os he resumido en estos dos artículo os ayude a mejorar, a superaros, y a tener un mejor liderazgo en vuestras organizaciones, ya que cualquiera de las cualidades que he descrito pueden aprenderse y practicarse, no es necesario nacer con ellas, aunque lo que si es necesario tener es la decisión para aprenderlas y persistir hasta dominarlas, pero la mala noticia es que el verdadero dominio no llega nunca, y un líder del siglo XXI sabe que siempre podrá mejorarlas.

Por último os invito a que si no las desarrolláis todas. Al menos una sea la que os pongáis como imprescindible desde este mismo momento, y es que sigáis SOÑANDO EN GRANDE, nunca os conforméis con menos. Hasta siempre.

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lunes, octubre 02, 2006

LAS CUALIDADES DEL LIDER EN LA EMPRESA DEL SIGLO XXI – 1ª parte

Un líder es una persona que jamás puede autoproclamarse a si mismo como tal, sino que son sus cualidades y sus acciones las que le llevan a que los demás le consideren así siguiéndole.

Cuando oímos la palabra “líder” podemos percibir una sensación muy concreta, y aunque todos pensamos que entendemos lo mismo, la realidad es que sin embargo este vocablo ha sido tan manoseado que actualmente ha sido despojado del verdadero valor que intrínsecamente ha tenido desde mucho tiempo atrás.

Pero analicemos lo que significa y apliquémoslo a la empresa. He escuchado muchas definiciones de esta palabra a lo largo de los años, pero partiendo de que un líder jamás puede autoproclamarse a si mismo sino que son los demás los que lo hacen siguiéndole, voy a seleccionar tres que creo que definen bastante bien los valores que se supone que es el verdadero liderazgo y que son las que trato de hacer propias desde hace años.

La primera me la dijo un amigo del que he aprendí muchas cosas sobre calidad y servicio, Según él,

el verdadero líder es aquel capaz de levantarse cuando los demás se agachan por el ruido de las balas y a pesar del miedo que pueda tener, superarlo y avanzar hacia donde él cree que el grupo debería dirigirse demostrando que el avance es posible.

La segunda se la atribuyen al ex-secretario de estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger y dice así: “

La tarea del líder es mover a su gente desde donde se encuentra hacia donde no ha estado. El público no comprende plenamente el mundo hacia donde va. Los líderes han de invocar una alquimia de visión grande. Aquellos que no lo hagan, serán juzgados como fracasos, aunque gocen de gran popularidad por el momento”.

Por último, la tercera definición es en un lenguaje muy coloquial pero muy explicito:

“Líder es aquel que es capaz de levantar su cabeza por encima de la de los demás poniéndose al frente, y a pesar de los tomates que le puedan lanzar por ese único motivo, sólo se preocupa de quitárselos y seguir adelante persiguiendo un sueño y creando el camino que demuestre y permita a los demás que es posible”.

Pero ¿Qué cualidades hay escondidas en estas frases que son las que definen a un verdadero líder? Veamos algunas de ellas:


Decisión: Esta me encanta porque da relevancia a un hecho que todos conocemos y es que cualquiera que destaque en la sociedad actual, inmediatamente será atacado, y de ahí la paradoja de “los tomates” como si de un teatro antiguo se tratase, pero incluye en ese líder la firmeza de decisión de aceptar que ocurrirá y que en vez de enfrentarse a quien se lo ha tirado, simplemente se limpiará y seguirá hacia delante persiguiendo un sueño. Y es precisamente esa palabra una de las que deben tener como propia los verdaderos líderes: Sueños.

Soñador: En la empresa actual, o mejor dicho en la sociedad actual, y por tanto queda incluida la empresa en general, soñar es un vocablo que es sinónimo de no estar con los pies en la tierra, de no tener bien asentadas las capacidades intelectuales, de no haber madurado lo suficiente, sin embargo el líder debe ser un soñador, debe ser capaz de crear, creer y por supuesto de soñar en grande, y ver lo que los demás no ven creando un nuevo enfoque hacia donde dirigir la empresa o el grupo, y entusiasmar al resto con su visión.

Podemos recordar las palabras de Martin Luther King “He tenido un sueño” que corrieron como pólvora por la sociedad americana contagiando ese sueño a sus conciudadanos.

Entusiasmo: El líder debe ser una persona que además de tener esa visión de los sueños hacia los que se dirige, tiene que ser capaz de contagiar a los demás de su confianza en que es posible lograrlos, pero no un día concreto contándoselo al grupo, sino que debe vivirlos con tal intensidad y tener un convencimiento interno de tal envergadura, que cada vez que habla sobre ello, todos puedan percibir su deseo, su emoción, su visión, su convencimiento con tal pasión que no solo se dan cuenta de inmediato que cree firmemente en ellos, sino que se contagian de su energía y fe en el proyecto viéndose arrastrados al mismo.

Siempre el primero: Otra cualidad que va inmersa en la propia palabra de liderazgo es que siempre es él quien va el primero, siempre es él quien va al frente del grupo, abriendo el camino para que los demás puedan avanzar, demostrando cual es la zona libre de minas y arriesgando en las zonas oscuras para explorar lo desconocido hasta poder abrir la senda por la que los demás continúen sin riesgo.

Conozco muchos empresarios de la vieja escuela, que se consideran a si mismos líderes, pero que sin embargo se mantienen en la retaguardia diciendo a sus equipos lo que deben hacer y haciendo balance de los resultados para evaluar si la estrategia fue correcta. El verdadero líder es el que sale a la calle y prueba sus teorías sufriendo en carne propia los errores de dichos planteamientos, separando el grano de la paja para que los demás puedan ser mucho más eficaces. La mayoría de los emprendedores del Siglo XXI están en esta clasificación.

Siempre en el frente de batalla: Otra cualidad imprescindible del verdadero líder es su falta de distancia con la realidad. Es una persona que no se arruga en mantenerse activo junto a su gente, estando inmerso diariamente en el avance de la organización o grupo que se supone lidera para conocer el pulso y el ánimo que hay en las personas de dicho grupo, y de esta forma adelantarse a los problemas intuyéndolos, y en caso de que la energía o la fe decaigan por las dificultades del camino, ser el primero en ponerse al frente y enfrentar las dificultades

Proactivo: Cualquier persona que lidere una organización o una empresa no puede quedarse esperando a ver que ocurre, sino todo lo contrario, deber convertirse en un ser proactivo y adelantarse a lo que ocurra previendo como si de una partida de ajedrez se tratara y generando acción antes que el resto. Aquellos que se mantienen siendo reactivos siempre dependerán de lo que ocurra, mientras que el verdadero líder es que la que hace que ocurra.

En la segunda parte completaremos esta lista con otras cualidades igualmente imprescindibles que junto a las que acabamos de ver, definen a ese verdadero líder que hace avanzar a las empresas de este Siglo XXI, mientras nos quedaremos con la frase que siempre repito y que es la base del éxito del verdadero líder, que es la de que nunca dejéis de seguir SOÑANDO EN GRANDE, no os conforméis con menos.

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domingo, julio 16, 2006

¿No tenemos tiempo para tener tiempo?

Hemos entrado desde hace algunas décadas en una vorágine de actividad que nos mantiene ocupados las 24 horas del día si se lo permitimos, y nos vamos a dormir cada día, con la sensación de que no hemos terminado lo que teníamos pendiente, y lo peor es que es cierto.

La vida en el final del pasado Siglo XX y comienzo de este apasionante Siglo XXI, se ha convertido en una espiral de continua acción que resulta imparable, hasta el punto de que no sabemos dónde han ido a parar esos ratos de ocio que antes teníamos, y no somos capaces de encontrar esos huecos para sentirnos dueños de nuestro propio tiempo, y escapar de la sensación de ser arrastrados por la corriente de agua de la vida descendiendo río abajo. ¿Que hemos hecho con nuestro tiempo?

La sociedad actual ha cambiado nuestra forma de vivir, absorbiendo nuestra privacidad y nuestros momentos de esparcimiento, incluso aquellos ratos que compartíamos con la familia, los hijos, los amigos, o hasta esos momentos en que simplemente nos dedicábamos a no hacer nada y nos quedábamos extasiados mirando una nube mecida por la brisa.

Pero
reflexionemos realmente sobre lo que ha pasado.

- ¿Acaso ahora tenemos menos tiempo que antes?

- ¿Nos han quitado alguna de las 24 horas que tenían nuestros días?

No, por supuesto que no, lo que ha ocurrido es que hemos cambiado el orden de prioridades de nuestro tiempo.

“El tiempo de cada día es una suculenta tarta, y el problema es que empezamos repartiendo a los demás, y cuando queremos darnos nuestra ración... no quedan sino migajas, e incluso, si surge la ocasión, también sacrificamos éstas”

Aunque nos duela reconocerlo, esta es nuestra situación diaria, y el problema principal es que no somos consciente de ella.

Hace tiempo que leí en un libro de Stephen Covey un ejemplo muy grafico que ilustra esta situación, aunque no lo voy a reproducir literalmente sino con mis palabras, mi forma de expresarme, y por supuesto, mis comentarios, que tratan de dar valor añadido:

Imagina que tenemos un bote de cristal de esos grandes, totalmente vacío, y aparte tenemos cinco recipientes llenos de piedras de diferentes tamaños: en el recipiente 1 solo tenemos arena, en el 2 tenemos piedras realmente chiquititas, en el 3 otras piedras pero de un tamaño un poco mayor que llamaremos pequeñas, en el 4 otras piedras medianas y en el 5 las piedras más grandes.

¿Cuál es el orden más apropiado para llenar el bote? Si empezamos con el bote 1, o sea con la arena, luego con las piedras del 2 y así sucesivamente, llega un momento en que no somos capaces de meter ni una sola piedra más y se nos han quedado la mayoría de las piedras grandes fuera, y aunque nos empeñemos NO CABEN MÁS.

Esas piedras grandes son los principios, los valores de tu vida, las metas a largo plazo, el tiempo para el desarrollo personal, el tiempo para estar con la familia, todos nuestros sueños, etc.

La paradoja de esta historia es que igual que en la vida, debemos empezar por las cosas más importantes, o sea las del recipiente numero 5, y después las del 4, y sucesivamente del 3 y 2. Pero cual es nuestra sorpresa que en el mismo recipiente, ahora nos han cabido más que antes, e incluso si ahora echamos la arena, todavía podemos conseguir que quepa entre los huecos, y aunque parece que esta definitivamente lleno, aun nos queda sitio para echar un poco de agua que complete las separaciones que no llenan las piedras.

¿Cuál de las dos formas ha conseguido mejores resultados?

Llevo 15 años trabajando sobre el tema de la planificación del tiempo y asesorando en esta área a muchos empresarios , amigos, empleados, ejecutivos, estudiantes y personas de muy diferente índole y las principales conclusiones son, por un lado que nadie nos enseña que el tiempo es un bien escaso, y que aunque es nuestro mejor recurso, no es ilimitado pues no estaremos aquí para siempre, y que algún día de pronto se agotará, sin avisar, y, todo lo que no hayamos hecho, se quedará sin hacer, y por otro que hay métodos de poder administrar nuestro tiempo y nuestras prioridades, y que eso se puede aprender por cualquiera, sin necesidad de tener una cualificación universitaria, pudiendo tomar el control definitivo sobre nuestras vidas.

Si no programas tu tiempo, la vida lo utilizara a su manera sin contar contigo...

Estamos entrando en una nueva era, y tenemos que cambiar la forma de administrar nuestro tiempo, tenemos que empezar por poner las piedras grandes al principio o nunca habrá sitio para ellas.

¿Pero cual son nuestras piedras grandes?

Esa es una gran pregunta y aunque no puedo responderte en un par de líneas, te adelanto que lo tiene que descubrir cada uno mirando hacia su interior, pero se me antoja que algunas de ellas podrían ser:

- Tiempo para la familia;
- tiempo para los hijos;
- tiempo para el desarrollo personal;
- tiempo para la reflexión...

... Quizás en tu vida haya otras prioridades que yo no he puesto, ¡no las dejes aparte!

Piensa lo que seria de tu vida si alcanzaras al menos el 30% de esos sueños que duermen en tu corazón; ó si pudieras dirigir tu vida sintiendo que el timón esta en tus manos y nadie puede obligarte a variar ese rumbo; ó si pudieras cumplir todas las promesas que le haces a tu familia de pasar juntos ciertos momentos especiales, o de dedicarles a tus hijos determinadas horas a la semana.

Todo
depende de ti, y solo de ti.

Y por ultimo, recuerda que si no programas tu tiempo, la vida lo utilizará a su manera sin contar contigo, y estas áreas de tu vida nunca encontrarán su pequeño espacio, y antes o después te arrepentirás de cómo has vivido.

Os deseo muchos éxitos en la vida.

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miércoles, julio 12, 2006

El Ejecutivo y su hija

Érase una vez un ejecutivo muy ocupado con su trabajo. Todos los días llegaba tarde a su casa y tras saludar a su hija, se metía en el despacho a seguir trabajando. Su niñita de 5 años acudía a verle, porque deseaba estar con su papi, pero siempre la regañaba diciéndole que tenía mucho trabajo.

La historia se repetía una y otra vez, hasta que un día la niña al sentirse regañada de nuevo, en vez de irse, se volvió a su padre y le preguntó:

H: Papi, tú en tu trabajo, ganas mucho dinero ¿verdad?

P: Pues no, hija, gano dinero pero no mucho, por eso tengo que seguir trabajando en casa.

H: Papi, ¿Me podrías decir cuanto ganas en 1 hora en tu trabajo?

P: Hija, me haces unas preguntas... Por favor déjame que tengo muchas cosas que hacer.

Ante lo cual, la niña lejos de darse por vencida, volvió a preguntarle a su padre.

H: Papi, de verdad, dime cuanto ganas en una hora en tu trabajo

P: Si te lo digo, ¿me dejarás que siga? - Le preguntó inquisitoriamente el padre.-

H: Si, dímelo y me voy.

P: Pues... - y haciendo como que calculaba- aproximadamente unos 15 euros.

H: Gracias. – dijo la niña marchándose de inmediato –

El padre se quedó desconcertado por la insistente pregunta de la niña, pero se puso de nuevo a trabajar, hasta que oyó un estruendo enorme que provenía del cuarto de su hija, por lo que se levantó enfurecido dispuesto a regañarla de nuevo, convencido que la niña había roto algo importante.

Cuando entró en el cuarto de la pequeña, vio que ella estaba en el suelo con la hucha de barro rota en mil pedazos y contando las monedas..

Justo cuando el padre iba a empezar a lanzar sus chillidos más feroces por lo que había hecho, la niña se acercó mirándole a los ojos y las manos llenas de monedas y le dijo:

H: Papi, toma este dinero.

El padre desconcertado, puso las manos y recogió el dinero que le daba su hija y le preguntó...

P: Pero hija, ¿por qué me das este dinero?

H: Papi, te compro una hora...

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miércoles, mayo 24, 2006

Hoy solo una reflexion

"Nos hacemos más daño con los escudos que con las espadas".

Esta es una frase que me llega dentro y que representa el darse cuenta de lo protectores que procuramos ser, sobretodo con nuestros hijos y que eso, lejos de ser beneficioso para ellos, es muy perjudicial, porque les acostumbramos a estar protegidos y cuando deban afrontar sus propios retos, no estarán capacitados para ello.

Protegerlos es bueno siempre que sea sobre determinados peligros para los que aun no son conscientes que es un peligro en si, y el daño puede ser irreparable, pero el resto... deberemos dejar que sean ellos quienes se enfrenten a la dificultad y luchen por superarla, incluso cuando eso suponga que no puedan en alguna ocasión, pues cada vez que lo hacen, venzan o sean derrotados, son más fuertes, y están mejor preparados para el siguiente reto.

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