lunes, junio 02, 2008

Frase de motivación: ¡Una pequeña buena acción puede lograr grandes cosas!

Navegando, encontré una historia bastante alentadora respecto a lo que una buena acción, por más pequeña que sea, puede conseguir. Es una historia que nos enseña a no subestimar el bien que somos capaces de hacer:
Era el final del otoño de 1909. Durante el día, la ciudad de Londres había estado sumergida en una niebla espesa que prácticamente había detenido todo el tráfico y todos los negocios de la capital británica.
Un publicista norteamericano, el Sr. Boyce, tenía dificultades para encontrar una dirección en el centro de la ciudad. Se había detenido bajo una de las lámparas de la calle para orientarse mejor, cuando de repente apareció un muchacho entre la niebla.
- ¿Puedo ayudarlo, señor? - preguntó el muchacho.
- Ya lo creo que sí - dijo el señor Boyce - quisiera que me indicaras cómo llegar a esta dirección.
- Yo lo llevaré ahí señor, dijo el muchacho, y se encaminó en la dirección deseada por el Sr. Boyce.
Cuando llegaron al lugar, el Sr. Boyce buscó en sus bolsillos algunas monedas para dárselas de propina, pero antes de que tuviese la oportunidad de ofrecerlas al muchacho éste le dijo:
- No señor, muchas gracias, soy Scout, y un Scout no acepta nada por ayudar a alguien.
- ¿Un Scout? ¡Y qué es eso? - preguntó Boyce.
- ¿No ha oído hablar de los Scouts de Baden-Powell?
- Pues no, cuéntame de ellos - dijo.
Así es que el muchacho le platicó al norteamericano acerca de él y sus hermanos Scouts.
El Sr. Boyce quedó muy interesado y después de terminar sus negocios, le pidió al muchacho que lo llevara a las oficinas de los Boy Scouts británicos.
Ahí desapareció el muchacho. En la oficina, el señor Boyce conoció a Baden-Powell, el famoso general inglés que había fundado el Movimiento Scout hacía dos años. Boyce quedó tan impresionado con lo que Baden-Powell le dijo acerca del escultismo que decidió llevarlo a su país cuando regresó de Inglaterra.
¿Qué pasó con el muchacho que ayudó a Boyce? Nadie lo sabe. Nadie volvió a oír de él. Sin embargo nunca se le olvidó. Los Scouts de EE. UU. regalaron al Centro Internacional de Adiestramiento, el Parque de Gilwell, en Inglaterra, una hermosa estatua de un búfalo americano, con una simple inscripción que dice:
"Al Scout desconocido quien en su lealtad al diario cumplimiento de la Buena Acción, hizo posible traer el Movimiento Scout a los Estados Unidos de América".
Muchas veces son los niños, los pequeños, los que nos brindan grandes lecciones. Ser gentil, ayudar a los demás, ser solidario, honesto, practicar los valores, definitivamente es una estupenda manera de asumir nuestra vida.

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viernes, abril 25, 2008

Frase de motivación: ¡Con humildad podemos crecer profundamente!

No estoy de acuerdo con las personas que se pretenden superiores o más importantes para la sociedad por el cargo o función que desempeñan laboralmente hablando. No creo que un gerente sea, humanamente hablando, más importante que un conserje o un pintor o un taxista.
Para mí los hombres somos todos iguales y merecemos el mismo trato y respeto, y nos debemos unos a otros la mayor consideración posible, al menos si creemos en una cultura de paz.
Un hombre, muy sencillo y analfabeto, llamó a las puertas de un monasterio. Tenía deseos verdaderos de purificarse y hallar un sentido a la existencia. Pidió que le aceptasen como novicio, pero los monjes pensaron que el hombre era tan simple e iletrado que no podría ni entender las más básicas escrituras ni efectuar los más elementales estudios. Como le vieron muy interesado por permanecer en el monasterio, le proporcionaron una escoba y le dijeron que se ocupara diariamente de barrer el jardín. Así, durante años, el hombre barrió muy minuciosamente el jardín sin faltar ni un solo día a su deber. Paulatinamente, todos los monjes empezaron a ver cambios en la actitud del hombre. ¡Se le veía tan tranquilo, gozoso, equilibrado! Emanaba de todo él una atmósfera de paz sublime. Y tanto llamaba la atención su inspiradora presencia, que los monjes, al hablar con él, se dieron cuenta de que había obtenido un considerable grado de evolución espiritual y una excepcional pureza de corazón. Extrañados, le preguntaron si había seguido alguna práctica o método especiales, pero el hombre, muy sencillamente, repuso:
-No, no he hecho nada, creedme.
Me he dedicado diariamente, con amor, a limpiar el jardín, y, cada vez que barría la basura, pensaba que estaba también barriendo mi corazón y limpiándome de todo veneno.
Asumir con responsabilidad y altruismo nuestras labores, por más sencillas que aparenten ser, puede conducirnos a un estado de conciencia superior, a una profunda madurez, a un crecimiento espiritual.
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jueves, marzo 20, 2008

Frase de motivación: ¡Continúa hasta alcanzar la cumbre!

La primera vez que Santiago decidió que estaba listo para asumir un reto mayor, no pensó que le sería tan difícil.
La montaña tenía 3200 m. s. n. m. y una cumbre glaciar sumamente hermosa la coronaba. Santiago solía pensar que ver al sol naciendo en el horizonte, desde esa cumbre, sería la mayor recompensa a su proeza.
Preparó su equipo de montañismo, las cuerdas, las botas, los ganchos, en fin, todo en perfecto estado y revisado varias veces para no correr riesgo alguno. Nadie quiso acompañarlo y pensó que así era mejor, se tenía a sí mismo.
Sumamente concentrado fue conquistando metro tras metro, seguro de sus capacidades. Hasta que derrapó por primera vez y una caída libre de poco menos de 2 metros le dio su primera advertencia.
Avanzada la tarde, descansaba en unas grietas de la montaña y meditaba sobre el esfuerzo que requirió para llegar ahí. Faltaba mucho todavía, pero Santiago no quería dudar que lo lograría. Derrapó una vez más y a pesar de no salir lastimado, quedó pendiendo de la montaña y su sobresalto fue grande.
Atemorizado, continuó su marcha, hasta que descubrió que sus provisiones casi estaban agotadas, caía ya la segunda tarde y decidió pensar sobre qué acción tomar. Regresar era una buena alternativa, pero no le gustaba sentirse derrotado, además, mucho más probable era conquistar la cumbre y desde allí comunicarse por radio para que un helicóptero viniera por él.
A medida que continuaba su ascenso la mañana siguiente, el cansancio, el hambre, el frío, el miedo hicieron que fuera un verdadero sacrificio cada nuevo movimiento hacía adelante, su temor creció después que derrapó y se golpeó la espalda contra la montaña.
Fue solo cuando conquistó la cumbre, cuando pudo ponerse en pie en lo alto de la montaña, que recordó el objetivo de su hazaña, el crepúsculo comenzaba y el sol por sobre el colchón de nubes, sobre los picos de las otras montañas, le resultó un paisaje absolutamente maravilloso, ninguna otra experiencia había sido tan significativa en su vida como esos instantes de pie en la montaña.
El panorama es muy incierto cuando el dolor, los problemas, las limitaciones agobian, lo peor es cuando perdemos el norte y olvidamos sin darnos cuenta el sentido de nuestras vidas, las cosas que nos llenan de felicidad.
Incluso cuando se pierden las ganas, cuando el sacrificio es grande... sigamos adelante, continuemos, luchemos por llegar a la cumbre, que una vez allí nos daremos cuenta lo mucho que valió la pena esforzarnos. Continúa, persevera, lo vas a lograr, lo estás logrando.

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Frase de motivación: ¡Todos podemos aportar algo!

Juanes convocó a varios cantantes para que a través de sus cantos pidan paz para la región. Días atrás las cosas habían estado en un grave estado de tensión, las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia eran ásperas, se metió en el cuento el presidente de Venezuela y entonces las cosas se hicieron más difíciles.
Una guerra es un largo padecimiento para los pueblos, ver partir a los jóvenes con sus sueños y proyectos en las mochilas para luego verlos volver sin vida, es una experiencia por demás triste para cualquier sociedad.
Esa región de Sudamérica padece una guerrilla que la desangra ya varios años. Pero no, no confundas el discurso, no es de política que quiero hablarte hoy, se trata más bien de presentarte este ejemplo de lo que debemos hacer nosotros, de lo que podemos hacer nosotros si seguimos a los líderes correctos.
Una guerra hubiera sido un hecho triste, si había que hacer algo para evitarla, ese algo se hizo, y el tema quedó superado, los pueblos, la gente como tú y yo, salió y expresó su apuesta por la paz.


Todos podemos hacer algo, todos tenemos que hacer algo, todos podemos ser los líderes que nuestra sociedad o nuestro centro de trabajo o nuestra familia necesita, los guías que muestren que a través del diálogo se puede llegar a la comprensión, es posible evitar los conflictos.

No se nos permite tener los brazos cruzados cuando se trata del destino de nuestros pueblos, cuando se trata del futuro de nuestros hijos, no podemos dejar de asumir nuestro rol en el mundo como parte de la solución, de la fuerza optimista que persigue su dicha en concordia con los demás, estamos todos llamados a ser la parte de la humanidad que infunde a los demás esperanza.

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viernes, febrero 22, 2008

Frase motivadora: ¡Nunca es tarde para volver a intentarlo!

Algunas personas creen que habiendo llegado a una edad, ya no les es posible crecer más, explorar más, conocer más. Creen por ejemplo que ya se les hizo tarde para ir a la universidad, que ya se les hizo tarde para amar, para hacer el viaje que siempre habían deseado, para publicar un libro, etc. Pero nunca es tarde para continuar, nunca.
Otras personas suelen conformarse con lo poco que tienen, sin pensar en todo lo que podrían lograr para su bien y el de todos aquellos a quienes pudiera ayudar, aceptar lo que uno es y lo que uno tiene no significa dejar de esforzarte por mejorar tu condición.

El tema no es asumir que la vida se nos quedó estancada, debemos procurar seguir andando, seguir cosechando logros laborales, espirituales, afectivos, deportivos, etc.
Sigamos el ejemplo de este leñador:
Un leñador estaba en el bosque talando árboles para aprovechar su madera, aunque ésta no era de óptima calidad. Entonces vino hacia él un monje y le dijo:
-Buen hombre, sigue adelante.
Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura labor de la jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el monje y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles espléndidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.
Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar la sugerencia del monje y determinó penetrar aún más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata. Este fabuloso descubrimiento le hizo muy rico en pocos meses. Pero el que fuera leñador seguía manteniendo muy vivas las palabras del monje: “Sigue adelante”, por lo que un día todavía se introdujo más en el bosque. Fue de este modo como halló ahora una mina de oro y se hizo un hombre excepcionalmente rico.


Recuerda el consejo todos los días de tu vida: ¡Sigue adelante!
¿Por qué rendirte? ¿Por qué dejar de intentarlo? ¿Por qué dejar de explorar el bosque? Mientras tengas vida, tienes la valiosa oportunidad de seguir luchando en procura de tu felicidad.

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jueves, febrero 14, 2008

Frase motivadora: ¡Sigues siendo muy útil para ti y los demás!

Hace algunos años, en la universidad escuché un cuento que me motivó mucho, ahora lo comparto contigo:

Un anciano, solía caminar todas las mañanas desde su casa hasta el pozo del pueblo, que quedaba a varios kilómetros de distancia. Atravesadas por una vara de madera, llevaba dos vasijas de barro en los extremos, una nueva y una ya muy usada.
La vasija nueva estaba muy a gusto con su condición, llegaba a casa contenta de serle muy útil a su dueño.

Mientras que la vasija usada, se lamentaba de las grietas que tenía, pues a través de ellas se filtraba el agua y al llegar a casa estaba prácticamente vacía. Una mañana antes de partir rumbo al pozo, no contuvo más su tristeza y acongojada le dijo a su dueño:

-Te he acompañado por varios años, recuerdo cuando era nueva y reluciente me echabas al pozo y me colmaba de agua fresca que luego bebías y aplacabas tu calor. Pero ahora, mírame, llena de grietas, ya no te soy útil, toda el agua se cae camino a casa, ya no me lleves al pozo, déjame en un rincón para llenarme de polvo.

El anciano conmovido por la declaración de la vasija, la tomó entre sus manos y le señaló el camino diciendo:

-¿Puedes ver el sendero? Del lado del que tú vienes crece la hierba y las flores, del lado del que viene tu compañera, solo está el polvo. Todas las mañanas te llevo conmigo para que de camino a casa riegues el sendero y así pueda tener belleza el camino a casa. ¿Entiendes lo útil que eres?

Muchas veces creemos que nuestros defectos o la pérdida de habilidades por el paso del tiempo o como consecuencia de alguna enfermedad, nos hacen seres disminuidos, tal vez podamos llegar a pensar que somos una carga par los demás. Pero abre bien los ojos, anímate, date cuenta lo útil que es tu existencia, lo productivo que puedes ser, las muchas habilidades que posees y que a lo mejor no estás valorando realmente. Eres un ser lleno de posibilidades. Si tienes vida, aún puedes ser feliz, aún puedes hacer felices a quienes amas. Ámate, reconoce la gran utilidad de tu existencia.

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jueves, enero 31, 2008

Historias de motivación: Los médicos de la risa.

Es conmovedora la manera como la sensibilidad de ciertas personas las motiva a involucrarse con la felicidad de los demás.

Dejar de pensar un instante en nuestra propia necesidad para involucrarnos con los otros, es una tarea difícil de llevar a cabo. Y sin embargo, el planeta está regado de ese tipo de personas, afortunadamente, pues son un ejemplo de que en el mundo no todo es sombrío, hay mucha luz en ciertas acciones.

Hace muchos años, en 1986, Michael Christensten, director de los clowns del Big Apple Circus de Nueva York, recibió una invitación para presentarse en un Hospital de New York, para la cual decidió presentarse como un nuevo médico del nosocomio.

El resultado de esa visita fue un acto de maravillosa solidaridad humana, pues Christensten había experimentado en carne propia la magia que produce la risa en la salud de las personas, el impacto profundo que tiene en los niños enfermos.

Entonces decidió fundar el Clown Care Unit en los Estados Unidos. Anclándose en el trabajo previo que Patch Adams realizó con sus estudios sobre la Risoterapia. Posteriormente, una clown peruana, Wendy Ramos, siguió el ejemplo de estos hombres y con un grupo de clowns visita a los niños hospitalizados.




Hace unos meses, un terremoto sacudió terriblemente Pisco, una ciudad peruana al sur de Lima. La tragedia fue grande, muchas casas se vinieron abajo, en una iglesia murieron más de 40 personas que escuchaban misa. La mañana siguiente, con la ciudad hecha polvo, los rescatistas y sobrevivientes empezaron a remover los cuerpos sin vida, dado que incluso el hospital estaba afectado y que los muertos eran tantos, los cadáveres fueron tendidos en la plaza de armas, para que los sobrevivientes pudieran reconocerlos y procurarles sepultura.

En una situación de tanto dolor y trauma, los niños quedaron profundamente impactados. Fue entonces que los clowns jugaron un papel hermoso y prudencial para hacerles dejar atrás el miedo y recuperar sus sonrisas. La historia más conmovedora es la de un clown lugareño, cuya casa se vino abajo, pero pudo rescatar su maletín con los implementos para su trabajo, y dejando su dolor atrás, convocó a los niños de su barrio para hacer presentaciones y divertirlos.

Siempre podemos hacer algo por los demás, recuérdalo, y anímate a procurarle sonrisas a quienes lo necesitan.


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miércoles, enero 30, 2008

Reflexión:todo empieza y todo termina.

Todos los días amanece. Se iluminan las calles, van las personas de un lado para el otro, se mueven los coches, siguen madurando los frutos. Todos los días. El viento corre, las embarcaciones parten y llegan a los puertos, los ríos siguen su recorrido rumbo a la mar. Todos los días.


Todo empieza y todo termina también, no existe aquello en el mundo del hombre que no se vea afectado por el tiempo. Por eso es tan importante saber disfrutar de nuestros triunfos, saber valorar nuestra paz, nuestra dicha, así como entender que la angustia y el dolor también tienen su momento de terminar.

Esta historia ejemplifica muy bien de lo que estoy hablando:



El anillo del Rey



Hubo una vez un rey que le dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante.

Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total, les parecía una tarea casi imposible... Buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.

El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio.Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje- el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas-le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino.Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían.Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso: Simplemente decía "ESTO TAMBIÉN PASARÁ". Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio.Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido.Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes...y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? -preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha -dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas;también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado;también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes.




El universo está fluyendo,recuerda que no existe cosa o emoción que dure eternamente, no dejes que el súper ego producto del éxito te ciegue y te aparte del verdadero sentido de tu vida, porque tu felicidad tarde o temprano cederá el paso a emociones menos agradables.

Y tampoco creas que la tristeza se quedará estancada en tus adentros,aún cuando el tiempo de tu dolor sea prolongado, esfruérzate por seguir con el ritmo de tu vida para que una nueva experiencia te ayude a dejar atrás la pena.

Serás feliz en ciertas circunstancias y experimentarás el dolor también, es parte de la naturaleza dual de la naturaleza.Aprende a aceptarlo y continúa, nunca creas que no tienes más por vivir. No olvides que todo pasará.
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jueves, octubre 18, 2007

Frase de Motivación: Envejecer es obligatorio, crecer es opcional.

Cuenta un texto que circula por la Red que una mujer, pasados los 80 años, se matriculó en la Universidad en EEUU y, cómo son las cosas, contagió su energía a los jóvenes estudiantes que iban a diario con ella a clase.





Envejecer es obligatorio,
pero crecer es opcional



Les causó tal efecto que la convidaron a dar uno de los discursos que abría la temporada de fútbol de la Universidad. He aquí lo que dijo en aquel discurso:

"No dejamos de amar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de amar. Existen algunos secretos para continuar jóvenes, felices y exitosos. Es necesario reír y encontrar el humor en cada día que se nos regala. Es necesario tener un sueño. Cuando se pierden los sueños, uno poco a poco muere.

Hay tantas personas caminando por ahí, vacías y no son conscientes! Hay una enorme diferencia entre envejecer y crecer.

Si tienes 19 años y te quedas acostado en la cama por un año entero, sin hacer nada productivo, llegarás a los 20 años. Lo mismo que hoy, que tengo 87 años y puedo pasar un año completo sin hacer nada, llegaré a los 88 años. Cualquier persona consigue envejecer. Es algo que no exige talento, ni habilidad ninguna.


La idea es crecer, siempre, encontrando oportunidades en las novedades. No tengas remordimientos. Los viejos generalmente no se arrepienten de aquello que hicieron, sino de aquellas cosas que dejaron por hacer.

Las únicas personas que tienen miedo de la muerte, son las que tienen remordimientos. Envejecer es obligatorio, pero crecer es opcional".


Qué decir del discurso, ya que tuvo un éxito enorme entre los estudiantes allí reunidos.

¿Y la actitud de esta mujer? Francamente envidiable. Llegar a la llamada tercera edad con la actitud de seguir aprendiendo y contagiando a la gente de nuestro alrededor, motivándola y dando ejemplo, con acciones, no solo palabras.

Intentemos seguir aprendiendo, soñando y amando, todo ello a medida que vamos envejeciendo, para que un día miremos atrás y sonriamos para nuestros adentros, sabiendo lo positivo que hemos generado a nuestro alrededor.

Como dijo Mahatma Gandhi:

"Es mejor permitir que nuestras vidas hablen de nosotros
a que lo hagan las palabras".


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domingo, agosto 12, 2007

Historias de motivacion: Regalar felicidad

Hoy voy a contaros una historia real, una situación que he vivido personalmente y que me ha hecho reflexionar mucho sobre la trascendencia de las interacciones entre los seres humanos. Espero que os guste.
Nota: Como estoy escribiendo desde la BlackBerry no puedo añadir una imagen como siempre hago. .

"Regalando Felicidad"

Ante una llamada que tuve desde el extranjero, en la que me comunicaron la intervención quirúrgica grave de un familiar, organicé por internet (donde si no?) un viaje relámpago para llegar hasta allí.
Sin dormir esa noche, hice la maleta y salí de mi casa hacia el aeropuerto donde miles de personas se agolpaban en infinitas colas para todo.

Esperé mi turno con paciencia cinco veces, para proteger mi maleta con plástico (casi 45 minutos); para demostrar que la tarjeta con que hice el pago por internet era de mi propiedad; para facturar el equipaje; para pasar el control de pasaportes y finalmente para embarcar.

Varias horas más tarde aterricé en el aeropuerto de Amsterdam donde para poder llegar a conectar con el siguiente vuelo de mi viaje hube de correr por todo el aeropuerto ya que coincidió estar precisamente en el extremo opuesto a donde habíamos llegado, es decir a cuatro kilométricos e interminables y abarrotados pasillos de distancia, y quien haya estado en dicho aeropuerto entiende lo que digo.

Por fin llegué a la puerta de embarque donde de nuevo esperé mi turno para el control de policia primero y para embarcar después, esta vez rumbo a Varsovia.

Unas horas después aterrizamos en la capital polaca, donde hube de pasar un nuevo reto. Antes de ello, una nueva situación, ya que después de haber estado esperando junto al resto del pasaje en el lugar equivocado durante al menos quince minutos la salida de nuestro equipaje (si solo encuentras dos cintas de salida de maletas piensas que son esas por donde aparecerán las tuyas), debimos ir apresuradamente a otra sala, y que orientados únicamente por nuestra intuición dedujimos que debía ser la correcta pues nadie informaba, las indicaciones en pantallas eran nulas y donde estábamos no se movía la cinta ni tan siquiera.

Pues como digo, hube de afrontar un nuevo reto al descubrir que mi maleta no había llegado con el resto y junto a otras cerca de diez personas tuvimos que rellenar un formulario para reclamarlas, y en mi caso con unas serias dudas de que la pudiera recuperar en los siguientes días ya que he vivido en carne propia este tipo de sucesos varias veces, y en una ocasión nunca se la volvió a ver y en otra apareció una semana más tarde. Sin embargo esperé mi turno, pues éramos tantos, no solo de nuestro vuelo, que a pesar de haber cuatro personas atendiendo este departamento, no eran suficientes.

Finalmente y con mi hojita rellena y sinceramente muy poca fe, salí de allí en busca de la zona de facturación para enlazar con mi tercer vuelo, en este caso doméstico rumbo a Szczecin. Para llegar a dicha zona del aeropuerto hube de salir a la calle y buscarla sin que nadie pudiera guiarme para ello pues las únicas indicaciones que me dieron en información fue que estaba saliendo al exterior y a la derecha.

Por fin lo encontré, pude facturar (sin equipaje) y de nuevo una larga y lenta fila para pasar a unos recios policías que miraban y trataban a todo el mundo como si fuéramos sospechosos peligrosos, es decir se comportaron con muy malos modos, malos gestos y formas inapropiadas con un grupo de civiles que solo deseábamos volar.

Esperé los noventa minutos que correspondían para embarcar y de nuevo a un avión, esta vez mucho más pequeño y antiguo, y por si fuera poco, con motores de propulsión a hélice. Aquí regresó un viejo fantasma con el que hube de lidiar en el pasado y que aparece en determinadas ocasiones, la claustrofobia, ya que es un avión pequeño y estrecho y eso unido al calor que hacía dentro del aparato al montarnos, pues ayuda a que la percepción de agobio sea mayor. Sin embargo, esta vez no fue larga la lucha, y como siempre, fui capaz de dominar mi mente y desapareció en unos minutos.

Unas horas más tarde aterrizamos en Szczecin donde me esperaba un taxi para llevarme al hospital, pero también aquí aparecieron dificultades, pues el taxista, mientras recorríamos el trayecto por una carretera de segundo orden, es decir, de doble sentido, y en esta ocasión con abundante tráfico y sin arcén, se puso a atender una llamada en su teléfono móvil con la mano derecha en su oreja izquierda y sujetando el volante con su mano izquierda. Todo un cúmulo de despropósitos que no pude consentir y que le obligué a abandonar con la consiguiente discusión sin idioma, ya que yo hablo mínimamente polaco y él no entendía ni español ni inglés.

Por fin llegué al hospital después de doce interminables horas, realmente agotado, sin dormir, malhumorado, con toda la ropa arrugada y llena de sudor, sabiendo que no podía cambiarme y por supuesto con el estómago totalmente desorientado.

Subí a la habitación y en apenas un solo segundo todo eso desapareció al ver la luz que irradiaba la sonrisa de mi hijo al verme llegar. Fue una explosión de felicidad compartida difícil de explicar con palabras.

Nada en el mundo hubiera pagado ese momento. Cualquier dificultad, problema, o suceso que pudieran haber sucedido hasta un instante antes de atravesar esa puerta dejaban de tener importancia ante esa sonrisa. No hay precio posible que no hubiera estado dispuesto a pagar por regalarle ese momento.

La operación, aunque grave, pues fue una peritonitis purulenta derramada (así puso el cirujano en su informe) y que estuvo oculta hasta que no se abrió, salió bien y en los próximos días dejaremos las guardias de 24 horas que hacemos al pie de su cama y le darán el alta.

Os cuento toda esta historia porque muchas veces no somos capaces de evaluar correctamente la influencia que pueden llegar a tener nuestras palabras, nuestras sonrisas o una simple llamada telefónica en las personas que nos rodean, y con tan solo pequeños gestos podríamos alegrarles el día, la semana o incluso salvarles la vida ya que desconocemos en que situación se encuentran o la necesidad que tiene de ello.

Regalemos sonrisas, sembremos de cariño las veredas que transitamos, llenemos de ilusión los días de quienes nos rodean, es gratis y nos dará una recompensa imposible de comprar, pues habremos grabado en su memoria un recuerdo imborrable lleno de gratitud, y en nuestro interior nos sentiremos pletóricos de felicidad.

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