martes, agosto 26, 2008

Frase de motivación: ¡Haz lo que sientas!

Hoy tengo para ustedes una canción que escuchaba yo cuando era un adolescente, una canción que me gustaba mucho por el sentido de su letra, me ponía las pilas cada vez que la escuchaba.
La canta el grupo Ragazzi y habla de ver la vida con optimismo y buen talante, de hacer lo que uno quiere, de ser uno mismo, de alcanzar la felicidad a través de lo que somos.
Espero que ahora que la escuches prestes atención a la letra y te pongas a bailar. Que tengas un excelente día.

Baila
(Ragazzi)
Descúbrete
Muéstrate a la gente como eres
Sin máscaras
Libérate archiva los recuerdos que el pasado
Se ha quedado atrás
Revisa tu memoria una vez más
Tus labios solo hablan sin pensar


Baila, baila con la luna en la azotea habla con ella
Enciende la luz de tu cabeza,
déjate llevar por tus ideas,
baila con la luna en la azotea
salva tu alma
Libérate
haz lo que sientas
na na na na na na na.

Descúbrete
no mires al pasado
que tú mismo
no lo entenderás
ni tú lo entenderás
Revisa tu memoria una vez más
tus labios solo hablan sin pensar

Baila, baila con la luna en la azotea habla con ella
Enciende la luz de tu cabeza,
déjate llevar por tus ideas,
baila con la luna en la azotea
salva tu alma
Libérate
haz lo que sientas
na na na na na na na.

Baila, baila con la luna en la azotea habla con ella
Enciende la luz de tu cabeza,
déjate llevar por tus ideas,
baila con la luna en la azotea
salva tu alma
Libérate
haz lo que sientas
na na na na na na na.
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martes, mayo 13, 2008

Frase de motivación: ¡Asume tu responsabilidad!

Una gran virtud que algunos no practican es responsabilizarnos de nuestros actos. Cuando uno comete una infracción, lo justo es que reciba una amonestación. Les repito a mis alumnos que es característico de una persona honesta y justa decir: sí, fui yo quien hice la travesura, estoy arrepentido y asumiré las consecuencias de mis actos.
Y enseguida se le impone una amonestación, lo más justa posible según la gravedad de su falta. Y me preocupo de que entiendan que los "castigos" cuando son justos no son más que un reforzador, algo que nos ayude a meditar y no nos deje olvidar lo negativo de nuestra acción. Evadir nuestra culpa, deja un vacío moral en nuestra sociedad y poco a poco la corroe:
Cuenta una leyenda de la región del Punjab que un ladrón entró en una hacienda y robó doscientas cebollas. Antes de que pudiera huir, el dueño del lugar lo capturó y lo llevó ante el juez. El magistrado pronunció la sentencia: pagar diez monedas de oro. Pero el hombre alegó que era una multa demasiado alta y el juez, entonces, resolvió ofrecerle otras dos alternativas: recibir veinte latigazos o comerse las doscientas cebollas. El ladrón eligió comerse las doscientas cebollas. Pero cuando llegó a la vigésimo quinta, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y el estómago le quemaba como el fuego del infierno. Como aún le faltaban 175 y se dio cuenta de que no aguantaría el castigo, pidió para recibir los veinte latigazos. El juez aceptó. Cuando el látigo golpeó su espalda por décima vez, él imploró que parasen de castigarlo, porque no soportaba el dolor. El pedido fue obedecido, pero el ladrón tuvo que pagar las diez monedas de oro.
- Si hubieras aceptado la multa, te habrías evitado comer las cebollas y no habrías sufrido con el látigo - le dijo el juez - pero preferiste el camino más difícil sin entender que, cuando se hace algo mal, es mejor pagar enseguida y olvidar el asunto.
Para ser parte del grupo de personas que quiere un mundo diferente, tengamos siempre en cuenta que como seres humanos siempre estaremos expuestos a equivocarnos, y que lo mejor que podemos hacer en esos casos es asumir enteramente la responsabilidad, pagar nuestra falta, aprender la lección y continuar nuestro camino a la felicidad.

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sábado, mayo 03, 2008

Frase de motivación: ¡Digamos la verdad!

Decir la verdad no es algo tan sencillo, es una verdadera lucha con uno mismo. Pero mucho peor es el impacto de la mentira, sobre todo en las relaciones, la confianza se quiebra y toda la relación puede quebrarse.
Pero hay que ser valiente para decirla, porque a veces las verdades lastiman y uno prefiere callarlas, o maquillarlas para no hacer daño. Y sin embargo, sigue siendo mejor decir la verdad, jugarle limpio a la otra persona.
En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en dónde les daría un importante mensaje.
Muchos jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija, y por ende el reino".
Así se hizo, pero había un joven que plantó su semilla y ésta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas. Llegaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar allí.
Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló al último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla; en ese momento el alboroto fue interrumpido por el ingreso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.
Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.
El rey dijo entonces: "Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".

La recompensa de la verdad es grande, es la paz personal que uno llega a sentir, es no quedarse con un gran cargo de conciencia. Poder continuar camino a nuestra felicidad. Si somos afortunados, la bondad de la otra persona nos entregará su perdón, y podemos retomar la confianza, pero si mentimos, entonces nunca podremos estar tranquilos.


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